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Enseñanzas Biblicas Disponibles
Mujeres Predicadoras.
¿Correcto o incorrecto? ¿Qué dice la Biblia?
Parte 2
La Escritura dice en forma plena "Honroso sea en todos el matrimonio" (Hebreos 13:4).
Dios claramente dice que es "doctrinas de demonios" prohibir casarse, tal como los católicos prohíben a sus sacerdotes y monjas (1 Timoteo 4:1-3).
Dios bendice las intenciones honestas de monjas católicas y sacerdotes, aunque su sistema de catolicismo ha hecho más daño infinito que bien, sin duda condenando millones de almas por enseñarles que miren a sus buenas obras o la iglesia católica, en vez de una fe personal en Cristo Jesús como Salvador.
La masonería enseña a los hombres a calmar sus pasiones, de ejercer amor fraternal entre hermanos y de auxiliar uno al otro.
La masonería ha ayudado algunos hombres a vivir vidas más morales, y he conocido algunos casos raros cuando estos contactos masónicos fueron usados para ganar almas.
Pero de todos modos las Escrituras expresamente prohíbe a los creyentes juntarse en yugo desigual con los incrédulos. Y la masonería, en general, niega la deidad de Cristo, niegan la necesidad de la regeneración, y engañan a millones de personas haciéndolos pensar que son salvos sin nacer de nuevo.
La masonería hace bien, pero al fin de cuantos definitivamente hace más mal.
Es así también con predicadoras. Hacen bien, ¡pero cuanto mal hacen!
En primer lugar, el surgimiento de mujeres predicadoras ha significado un incremento de multitudes de sectas de personas con doctrinas falsas de todas clases.
Las hermanas Fox y el espiritismo, la señora White y los adventistas del séptimo día, la señora Mary Baker Eddy y la ciencia cristiana, la señora Filmore y la unidad, la señora Aimee Semple McPherson y su "evangelio cuadrado", el Pentecostalismo y la gran cantidad de predicadoras enseñando una doctrina de perfección sin pecado, un emocionalismo radical, "hablando en lenguas", y trances, y su énfasis exagerado en cuanto a la sanidad que ha llevado a miles a la desesperación después de falsas pretensiones de sanidad.
Estas cosas seguramente nos advierten que hay un daño infinito con permitir la predicación de mujeres.
Me he quedado sorprendido al descubrir en muchísimos casos que los maridos de predicadoras no eran salvos, ni tampoco sus hijos.
Los hombres inconversos en tales casos con frecuencia son despreciativos, se amargan y se endurecen.
Ver Sin duda, miles de hombres se han mantenido fuera del ministerio porque el ministerio, como lo conoce la gente, no atrae a lo mejor en hombres fuertes.
